{"id":9762,"date":"2017-09-01T16:48:57","date_gmt":"2017-09-01T15:48:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/?p=9762"},"modified":"2017-09-01T16:50:47","modified_gmt":"2017-09-01T15:50:47","slug":"nota-autobiografica-del-dr-hawkins","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/nota-autobiografica-del-dr-hawkins\/","title":{"rendered":"Nota autobiogr\u00e1fica del Dr Hawkins"},"content":{"rendered":"<p>Nota autobiogr\u00e1fica del Dr Hawkins que figura al final de todos sus libros y que da idea de la fuerza y claridad de sus argumentos y la raz\u00f3n de su trayectoria personal y profesional. Nota larga pero que he transcrito literalmente y que no tiene desperdicio y que recomiendo leer hasta el final:<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.advaitainfo.com\/maestros\/david-hawkins.html\"><img src=\"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/david-hawkins2-2017-09-1-17-48.jpg\" alt=\"david-hawkins2-2017-09-1-17-48.jpg\"><\/a><br \/>\nSi bien las verdades expuestas en este libro estaban cient\u00edficamente fundamentadas y objetivamente organizadas, al igual que todas las verdades, con anterioridad a todo ello, se experimentaron personalmente. Toda una vida de intensos estados de conciencia, que comenzaron a edad temprana, inspir\u00f3 y dio direcci\u00f3n al proceso de realizaci\u00f3n subjetiva que, finalmente, tom\u00f3 la forma de este libro.<br \/>\nA los tres a\u00f1os de edad, tuvo lugar una repentina consciencia plena de la existencia, una comprensi\u00f3n no verbal pero completa del significado del &#8220;Yo Soy&#8221;, seguido inmediatamente por la temible toma de conciencia de que el &#8220;yo&#8221; podr\u00eda no haber venido a la existencia. Esto fue un despertar instant\u00e1neo, desde el olvido hasta una conciencia consciente, y en ese momento naci\u00f3 el yo personal, entrando la dualidad &#8220;Es&#8221; y &#8220;No Es&#8221; en mi conciencia subjetiva.<br \/>\nA lo largo de toda la infancia y primera adolescencia, la paradoja de la existencia y la pregunta de la realidad del yo no dejaron de ser una preocupaci\u00f3n. El yo personal se deslizaba a veces en un Yo impersonal m\u00e1s grande, y el miedo inicial a la no existencia, el miedo fundamental a la nada, volv\u00eda a aparecer.<br \/>\nEn 1939, cuando era repartidor de peri\u00f3dicos, con un recorrido de treinta kil\u00f3metros en bicicleta por los campos de Wisconsin, en una oscura noche de invierno, me sorprendi\u00f3 una ventisca de nieve de veinte grados bajo cero a mucha distancia de casa. La bicicleta tropez\u00f3 con el hielo, y el viento endiablado arranc\u00f3 los peri\u00f3dicos de la cesta del manillar, arrastr\u00e1ndolos por el campo nevado cubierto de hielo. Cayeron l\u00e1grimas de frustraci\u00f3n y de cansancio, mientras las ropas se quedaban congeladas y r\u00edgidas. Para ponerme a resguardo del viento, hice un agujero en el hielo en una gran masa de nieve y me met\u00ed a rastras en \u00e9l. Los temblores no tardaron en cesar y en dar paso a una sensaci\u00f3n deliciosamente c\u00e1lida, para luego entrar en un estado de paz indescriptible, que vino acompa\u00f1ado de un ba\u00f1o de luz y una presencia de infinito amor sin principio ni final, que no se diferenciaba de mi propia esencia. El cuerpo f\u00edsico y todo lo que me rodeaba se desvaneci\u00f3 a medida que mi conciencia se fund\u00eda con este estado omnipresente e iluminado. La mente qued\u00f3 en silencio; todo pensamiento ces\u00f3. Una Presencia Infinita era todo lo que hab\u00eda o pod\u00eda haber, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier tiempo o descripci\u00f3n.<br \/>\nDespu\u00e9s de ese estado de intemporalidad, lleg\u00f3 de pronto la conciencia de alguien que me sacud\u00eda la rodilla y, luego, apareci\u00f3 el ansioso rostro de mi padre. Sent\u00eda una gran reluctancia a volver al cuerpo y a todo lo que supon\u00eda, pero el amor y la angustia de mi padre hicieron que el Esp\u00edritu nutriera y reactivara el cuerpo. Hab\u00eda una gran compasi\u00f3n por el miedo de \u00e9l a la muerte, aunque, al mismo tiempo, el concepto de muerte parec\u00eda absurdo.<br \/>\nNo se habl\u00f3 con nadie de esta experiencia subjetiva, dado que no hab\u00eda disponible contexto alguno a partir del cual describirla. No era habitual o\u00edr hablar de experiencias espirituales, salvo las que se contaban de las vidas de los santos. Pero, despu\u00e9s de esta experiencia, la realidad aceptada del mundo empez\u00f3 a antojarse tan s\u00f3lo provisional; las ense\u00f1anzas religiosas tradicionales hab\u00edan perdido el sentido y, parad\u00f3jicamente, me hice agn\u00f3stico. Comparado con la luz de la Divinidad que hab\u00eda iluminado toda existencia, el dios de la religi\u00f3n tradicional brillaba con una luz mortecina; y as\u00ed, la espiritualidad sustituy\u00f3 a la religi\u00f3n.<br \/>\nDurante la segunda guerra mundial, las peligrosas tareas a bordo de un dragaminas sol\u00edan llevarnos a las proximidades de la muerte, pero no hab\u00eda ning\u00fan miedo ante ella. Era como si la muerte hubiera perdido su autenticidad. Despu\u00e9s de la guerra, fascinado con las complejidades de la mente y queriendo estudiar psiquiatr\u00eda, llev\u00e9 a cabo mis estudios en la facultad de medicina. Mi psicoanalista instructor, un profesor de la Universidad de Columbia, tambi\u00e9n era agn\u00f3stico; los dos ten\u00edamos una visi\u00f3n muy sombr\u00eda de la religi\u00f3n. El an\u00e1lisis fue bien, al igual que mi carrera, y todo termin\u00f3 satisfactoriamente.<br \/>\nSin embargo, mi vida profesional no fue tan tranquila. Ca\u00ed enfermo de una dolencia progresiva y fatal, que parec\u00eda no responder a los tratamientos habituales. A los treinta y ocho a\u00f1os de edad, estuve <em>in extremis<\/em>, y supe que estaba a punto de morir. No me preocupaba el cuerpo, pero mi esp\u00edritu estaba en un estado de angustia y desesperaci\u00f3n extremas. Y, cuando se aproximaba el \u00faltimo momento, un pensamiento fulgur\u00f3 en mi mente, &#8220;\u00bfY qu\u00e9 pasar\u00eda si existiera Dios?&#8221;. De modo que me puse a orar: &#8220;Si existe un Dios, le pido que me ayude ahora&#8221;. Me rend\u00ed ante cualquier Dios que pudiera haber y me sum\u00ed en el olvido. Cuando despert\u00e9, hab\u00eda tenido lugar una transformaci\u00f3n tan enorme que me qued\u00e9 mudo de asombro.<br \/>\nLa persona que yo hab\u00eda sido ya no exist\u00eda. Ya no hab\u00eda un yo o un ego personal, s\u00f3lo una Presencia Infinita de un poder tan ilimitado, que no hab\u00eda nada m\u00e1s que eso. Esa Presencia hab\u00eda sustituido a lo que hab\u00eda sido &#8220;yo&#8221;, y el cuerpo y sus acciones estaban controlados ahora s\u00f3lo por la Voluntad Infinita de la Presencia. El mundo estaba iluminado con la claridad de una Unidad Infinita, que se expresaba en todas las cosas reveladas en su belleza y perfecci\u00f3n infinitas.<br \/>\nEsta serenidad persisti\u00f3 con el transcurso de los a\u00f1os. No hab\u00eda voluntad personal; el cuerpo f\u00edsico segu\u00eda llevando a cabo sus asuntos bajo la direcci\u00f3n de la infinitamente poderosa, pero exquisitamente suave, Voluntad de la Presencia. En ese estado, no hab\u00eda necesidad alguna de pensar en nada. Toda verdad era evidente en s\u00ed misma, y ya no era necesaria ninguna conceptualizaci\u00f3n, ni siquiera era posible. Al mismo tiempo, el sistema nervioso parec\u00eda estar sometido a prueba, como si estuviera llevando mucha m\u00e1s energ\u00eda de la que permit\u00eda el dise\u00f1o de sus circuitos.<br \/>\nNo era posible funcionar de forma eficaz en el mundo. Las motivaciones ordinarias hab\u00edan desaparecido, junto con el miedo y la ansiedad. No hab\u00eda nada que buscar, dado que todo era perfecto. La fama, el \u00e9xito y el dinero carec\u00edan de sentido. Los amigos me instaban pragm\u00e1ticamente a que volviera a la consulta cl\u00ednica, pero no hab\u00eda ninguna motivaci\u00f3n ordinaria que me llevara a ello.<br \/>\nAhora pod\u00eda percibir la realidad que subyace a las personalidades; el origen de las dolencias emocionales se halla en la creencia de las personas de que ellas <em>son<\/em> sus personalidades. Y as\u00ed, como por s\u00ed mismo, el consultorio cl\u00ednico se volvi\u00f3 a poner en marcha y, con el tiempo, creci\u00f3 enormemente.<br \/>\nVen\u00eda gente de todos los Estados Unidos, y el consultorio lleg\u00f3 a tener dos mil pacientes externos, que precisaban de m\u00e1s de cincuenta terapeutas y dem\u00e1s empleados, con veinticinco oficinas, y laboratorios de investigaci\u00f3n y electroencefalogr\u00e1ficos. Cada a\u00f1o, llegaban mil pacientes nuevos y, adem\u00e1s, comenzaron a darse entrevistas en la radio y en los programas de las cadenas de televisi\u00f3n, como ya se ha mencionado. En 1973, las investigaciones cl\u00ednicas se documentaron en el formato tradicional de un libro, Orthomolecular Psychiatry. Esta obra iba diez a\u00f1os por delante de su tiempo, y gener\u00f3 cierto revuelo.<br \/>\nLas condiciones generales del sistema nervioso mejoraron lentamente y, luego, comenz\u00f3 otro fen\u00f3meno. Hab\u00eda una dulce y deliciosa corriente de energ\u00eda que flu\u00eda constantemente hacia arriba por la m\u00e9dula espinal para entrar despu\u00e9s en el cerebro, donde generaba una intensa sensaci\u00f3n de placer ininterrumpido. Todo en la vida suced\u00eda por sincronicidad y se desarrollaba en perfecta armon\u00eda; lo milagroso era habitual. La Presencia, y no el yo personal, era el origen de lo que el mundo llamar\u00eda milagros. Lo que quedaba del &#8220;yo&#8221; personal era s\u00f3lo un testigo de estos fen\u00f3menos. El &#8220;Yo&#8221; mayor, m\u00e1s profundo que mi anterior yo o anteriores pensamientos, determinaba todo cuanto suced\u00eda.<br \/>\nDe los estados que se presentaban hab\u00edan dado cuenta otros a lo largo de la historia, y eso llev\u00f3 a la investigaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas espirituales, entre ellas las de Buda, las de sabios iluminados, las de Huang Po, y las de maestros m\u00e1s recientes, como <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.advaitainfo.com\/maestros\/ramana-maharshi.html\">Ramana MaharshiOpens in a new window<\/a><\/span> y <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.advaitainfo.com\/maestros\/nisargadatta-maharaj.html\">Nisargadatta MaharajOpens in a new window<\/a><\/span>. As\u00ed qued\u00f3 confirmado que estas experiencias no eran \u00fanicas. El <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/blog.lesparaules.com\/bhagavad-gita-con-los-comentarios-advaita-sankara\">Bhagavad-GitaOpens in a new window<\/a><\/span> ten\u00eda ahora pleno sentido, y a veces nos encontr\u00e1bamos con que <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.advaitainfo.com\/maestros\/ramakrishna.html\">Sri RamakrishnaOpens in a new window<\/a><\/span> y los santos cristianos daban cuenta de los mismos \u00e9xtasis espirituales.<br \/>\nTodos los objetos, todas las personas en el mundo eran luminosos y exquisitamente hermosos. Todos los seres vivos se hicieron Radiantes, y expresaban esta Radiaci\u00f3n en serenidad y esplendor. Era evidente que toda la humanidad estaba en realidad motivada por el amor interior, pero que simplemente ya no era consciente de ello; la mayor\u00eda de las personas viven como en un sue\u00f1o, y no despiertan a la conciencia de lo que realmente son. La gente a mi alrededor parec\u00eda estar dormida, y era incre\u00edblemente hermosa. Era como si estuviera enamorado de todo el mundo.<br \/>\nTuve que dejar la pr\u00e1ctica habitual de meditar durante una hora por la ma\u00f1ana y otra hora despu\u00e9s de cenar, porque intensificaba el arrobamiento hasta tal punto, que no era posible funcionar en el mundo. De nuevo, hubo una experiencia similar a la que hab\u00eda tenido lugar bajo aquella masa de nieve cuando era un chico, y cada vez resultaba m\u00e1s dif\u00edcil dejar aquel estado para volver al mundo. La belleza incre\u00edble de todas las cosas brillaba en toda su perfecci\u00f3n, y donde el mundo ve\u00eda fealdad, s\u00f3lo hab\u00eda belleza intemporal. Este amor espiritual impregnaba toda percepci\u00f3n, y desaparecieron todos los l\u00edmites entre el aqu\u00ed y el all\u00ed, el despu\u00e9s y el ahora, o la separaci\u00f3n.<br \/>\nDurante los a\u00f1os pasados en el silencio interior, creci\u00f3 la fuerza de la Presencia. La vida ya no era personal; ya no exist\u00eda la voluntad personal. El &#8220;yo&#8221; personal se hab\u00eda convertido en un instrumento de la Presencia Infinita, e iba de aqu\u00ed para all\u00ed y hac\u00eda las cosas como si tuviera voluntad. La gente sent\u00eda una extraordinaria paz dentro del aura de esa Presencia. Los buscadores buscaban respuestas, pero ya no hab\u00eda nada individual que respondiera al nombre de David. Ciertamente, se daban respuestas muy delicadas desde el propio Yo de ellos, que no era diferente del m\u00edo. En cada persona, el mismo Yo brillaba en sus ojos.<br \/>\nLo milagroso acaeci\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n ordinaria. Desaparecieron muchas dolencias cr\u00f3nicas que el cuerpo hab\u00eda estado sufriendo durante a\u00f1os; la visi\u00f3n ocular se normaliz\u00f3 espont\u00e1neamente, y ya no hubo m\u00e1s necesidad de llevar unas lentes bifocales que, en teor\u00eda, deb\u00edan haber sido para toda la vida.<br \/>\nDe vez en cuando, una energ\u00eda exquisita de arrobo, un Amor Infinito, comenzaba a irradiar de pronto desde el coraz\u00f3n hacia el escenario de alguna calamidad. Una vez, mientras conduc\u00eda por la autopista, esta energ\u00eda exquisita comenz\u00f3 a brillar en el pecho. Al tomar una curva, apareci\u00f3 un autom\u00f3vil accidentado; el veh\u00edculo estaba volcado, y las ruedas a\u00fan estaban girando. La energ\u00eda pas\u00f3 con gran intensidad desde el pecho hasta los ocupantes del autom\u00f3vil, y luego se detuvo por s\u00ed sola. En otra ocasi\u00f3n, mientras iba caminando por una calle de una ciudad que no conoc\u00eda, la energ\u00eda comenz\u00f3 a fluir en direcci\u00f3n a la manzana siguiente, hasta llegar a la escena de una incipiente pelea de pandillas. Los muchachos se retrajeron y se echaron a re\u00edr; y, entonces, una vez m\u00e1s, la energ\u00eda se detuvo.<br \/>\nProfundos cambios de percepci\u00f3n se dieron sin previo aviso en circunstancias improbables. Mientras cenaba solo en Rothman&#8217;s, en Long Island, la Presencia se intensific\u00f3 de pronto hasta que cada objeto y cada persona, que parec\u00edan estar separados bajo la percepci\u00f3n ordinaria, se desvanecieron en una universalidad y unidad intemporal. En aquel Silencio inm\u00f3vil, se hizo obvio que no hab\u00eda &#8220;acontecimientos&#8221; ni &#8220;cosas&#8221;, y que en realidad nada &#8220;ocurre&#8221;, porque pasado, presente y futuro no son m\u00e1s que artefactos de la percepci\u00f3n, al igual que la ilusi\u00f3n de un &#8220;yo&#8221; separado, sujeto al nacimiento y la muerte. A medida que el yo limitado y falso se disolv\u00eda en el Yo universal de su verdadero origen, surg\u00eda la sensaci\u00f3n inefable de haber vuelto a casa, a un estado de absoluta paz y de alivio de todo sufrimiento. Es \u00fanicamente la ilusi\u00f3n de la individualidad la que da origen a todo sufrimiento; en cuanto uno se da cuenta de que en realidad es el universo, completo y uno con &#8220;Todo lo que es&#8221;, para siempre sin fin, ya no es posible ning\u00fan sufrimiento.<br \/>\nVen\u00edan pacientes de todos los pa\u00edses del mundo, algunos de ellos eran los m\u00e1s desesperados de los desesperados. Llegaban con aspectos grotescos, retorcidos, envueltos en s\u00e1banas h\u00famedas, con las que los transportaban desde lejanos hospitales, esperando un tratamiento para una psicosis avanzada y para trastornos mentales graves e incurables. Hab\u00eda algunos catat\u00f3nicos; muchos hab\u00edan estado mudos durante a\u00f1os. Pero, en cada paciente, por debajo de su apariencia lisiada, estaba la brillante esencia del amor y la belleza, quiz\u00e1 tan oscurecida para la visi\u00f3n ordinaria que la persona hab\u00eda llegado a no sentirse amada por nadie en el mundo.<br \/>\nUn d\u00eda, trajeron a una catat\u00f3nica muda al hospital con una camisa de fuerza. Ten\u00eda un grave trastorno neurol\u00f3gico y era incapaz de mantenerse en pie. Se retorc\u00eda en el suelo, con espasmos y con los ojos en blanco. Ten\u00eda el cabello enmara\u00f1ado; hab\u00eda desgarrado toda su ropa y emit\u00eda sonidos guturales. Su familia era bastante rica y, debido a ello, la hab\u00edan estado viendo durante a\u00f1os un sinf\u00edn de m\u00e9dicos y de especialistas de todo el mundo bastante famosos. Se hab\u00eda intentado todo con ella, y la profesi\u00f3n m\u00e9dica se hab\u00eda dado por vencida con su desesperanzador caso.<br \/>\nSurgi\u00f3 una escueta pregunta sin verbalizar: &#8220;\u00bfQu\u00e9 quieres hacer con ella, Dios?&#8221;. Y entonces se hizo claro que lo \u00fanico que aquella mujer necesitaba era que la amaran, eso era todo. Su yo interior brillaba a trav\u00e9s de los ojos, y el Yo conect\u00f3 con aquella esencia amorosa. Y en aquel mismo momento se cur\u00f3, al darse cuenta de qui\u00e9n era realmente; lo que pudiera ocurrirle a su mente o a su cuerpo ya no le importaba.<br \/>\nEsto, en esencia, ocurri\u00f3 con innumerables pacientes. Algunos se recuperaban a los ojos del mundo y otros no, pero a los pacientes ya no les importaba que se diera o no una recuperaci\u00f3n cl\u00ednica. Su agon\u00eda interna hab\u00eda terminado. En el momento se sent\u00edan amados y en paz, el dolor cesaba. Este fen\u00f3meno s\u00f3lo se puede explicar diciendo que la Compasi\u00f3n de la Presencia recontextualizaba la realidad de cada uno de los pacientes de tal modo, que experimentaban la curaci\u00f3n en un nivel que trascend\u00eda el mundo y sus apariencias. La paz interior del Yo nos envolv\u00eda a todos m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y de la identidad.<br \/>\nEra evidente que todo dolor y todo sufrimiento surgen \u00fanicamente del ego y no de Dios, y esta verdad se le comunicaba silenciosamente a la mente del paciente. \u00c9se era el bloqueo mental de otro catat\u00f3nico, que llevaba sin hablar muchos a\u00f1os. El Yo le dijo a trav\u00e9s de la mente: &#8220;Est\u00e1s culpando a Dios por lo que el ego te ha hecho a ti&#8221;. Y el paciente dio un salto y se puso a hablar, para sorpresa de la enfermera que presenciaba el incidente.<br \/>\nEl trabajo se hac\u00eda cada vez m\u00e1s gravoso, y lleg\u00f3 a hacerse abrumador. Se rechazaba a los pacientes, a la espera de que hubiera camas, a pesar de que el hospital hab\u00eda construido una sala extra para albergarlos. Era enormemente frustrante no poder contrarrestar el sufrimiento humano m\u00e1s que de uno en uno. Era como achicar agua del mar. Deb\u00eda de haber alg\u00fan otro modo de abordar las causas del malestar general, de aquel interminable r\u00edo de angustia espiritual y de sufrimiento humano.<br \/>\nTodo esto llev\u00f3 al estudio de la kinesiolog\u00eda, que result\u00f3 ser un descubrimiento sorprendente. Era un &#8220;agujero de gusano&#8221; entre dos universos: el mundo f\u00edsico y el mundo de la mente y del esp\u00edritu. Era un interfaz entre dos dimensiones. En un mundo lleno de gente dormida, que hab\u00eda perdido la conexi\u00f3n con su origen, nos encontr\u00e1bamos con una herramienta que permit\u00eda recuperar, y demostrar ante todos, la conexi\u00f3n perdida con la realidad superior. Esto llev\u00f3 a poner a prueba cada sustancia, pensamiento y concepto que pudiera ser tra\u00eddo a la mente. En aquel esfuerzo, recib\u00ed la ayuda de mis alumnos y de mis ayudantes de investigaci\u00f3n. Y entonces se hizo un importante descubrimiento: mientras que todos los individuos daban una respuesta d\u00e9bil ante est\u00edmulos negativos, como las luces fluorescentes, los pesticidas y los edulcorantes artificiales, los estudiantes de disciplinas espirituales que hab\u00edan desarrollado sus niveles de consciencia no daban respuestas d\u00e9biles como las que daban las personas normales. En su consciencia, hab\u00eda cambiado algo importante y decisivo. Al parecer, ocurr\u00eda cuando se daban cuenta de que no estaban a merced del mundo, y que s\u00f3lo se ve\u00edan afectados por aquellas cosas en las que cre\u00eda su mente. Quiz\u00e1 el proceso de desarrollo hacia la iluminaci\u00f3n podr\u00eda ense\u00f1arse para incrementar la capacidad de resistencia del hombre ante las vicisitudes de la existencia, incluidas las enfermedades.<br \/>\nEl Yo ten\u00eda la capacidad de cambiar las cosas del mundo, simplemente, previ\u00e9ndolas; el Amor cambiaba el mundo cada vez que sustitu\u00eda al no amor. La disposici\u00f3n general de la civilizaci\u00f3n se pod\u00eda alterar profundamente concentrando este poder del amor en un punto muy concreto. Cada vez que esto suced\u00eda, la historia se bifurcaba en nuevos caminos.<br \/>\nY, ahora, daba la impresi\u00f3n de que estos atisbos cruciales no s\u00f3lo se pod\u00edan comunicar con el mundo, sino que, adem\u00e1s, se pod\u00edan demostrar de forma visible e irrefutable. Daba la impresi\u00f3n de que la gran tragedia de la vida humana siempre hab\u00eda sido lo f\u00e1cil que era enga\u00f1ar a la psique; la discordia y los conflictos hab\u00edan sido las consecuencias inevitables de esa incapacidad b\u00e1sica de la humanidad para distinguir lo falso de lo verdadero. Pero aqu\u00ed hab\u00eda una respuesta para este dilema fundamental, una forma de recontextualizar la naturaleza de la misma consciencia y de hacer explicable aquello que, de otro modo, s\u00f3lo se pod\u00eda inferir.<br \/>\nHab\u00eda llegado el momento de dejar la vida en Nueva York, con su apartamento de ciudad, y mudarse a una casa en Long Island para hacer algo m\u00e1s importante. Era necesario perfeccionarme a m\u00ed mismo como instrumento, y eso supon\u00eda dejar el mundo y todo lo que hay en \u00e9l para sumergirme en una vida de reclusi\u00f3n en una peque\u00f1a ciudad, donde pasar\u00eda siete a\u00f1os entregado a la meditaci\u00f3n y el estudio.<br \/>\nSin buscarlos, volvieron los abrumadores estados de arrobamiento y, con el tiempo, surgi\u00f3 la necesidad de aprender el modo de estar en la Presencia Divina y, aun as\u00ed, seguir funcionando en el mundo. La mente hab\u00eda perdido el rastro de lo que estaba sucediendo en el mundo en general y, con el fin de investigar y escribir, se hizo necesario abandonar la pr\u00e1ctica espiritual y concentrarse en el mundo de la forma. Leyendo peri\u00f3dicos y viendo la televisi\u00f3n, pude ponerme al d\u00eda con la historia de qui\u00e9n era qui\u00e9n, con los principales acontecimientos y con la naturaleza del di\u00e1logo social en curso.<br \/>\nLas excepcionales experiencias subjetivas de la verdad, que es competencia de los m\u00edsticos, que influyen en toda la humanidad enviando energ\u00eda espiritual a la consciencia colectiva, son algo incomprensible para la mayor\u00eda de las personas y tienen por tanto un sentido limitado, salvo para otros buscadores espirituales. Esto llev\u00f3 a un gran esfuerzo por ser ordinario, porque el mero hecho de ser ordinario es una expresi\u00f3n de la divinidad; la verdad del yo verdadero de uno se puede descubrir en el sendero de la vida cotidiana. Lo \u00fanico que hace falta es vivir con cari\u00f1o y con bondad. El resto se revela por s\u00ed mismo a su debido tiempo. Lo corriente y Dios no son cosas diferentes.<br \/>\nY as\u00ed, tras un largo viaje circular del esp\u00edritu, se regres\u00f3 al trabajo m\u00e1s importante, que consist\u00eda en intentar traer la Presencia al menos un poco m\u00e1s cerca de tantas personas como fuera posible.<\/p>\n<p>La Presencia es silenciosa y transmite un estado de paz, que es el espacio en el cual y por el cual todo es y tiene su existencia y experiencia. Es infinitamente suave y, no obstante, es como una roca. Con ella, desaparece todo temor. Y, debido a que el sentido del tiempo se detiene, no hay aprensi\u00f3n ni pesar algunos, no hay dolor, no hay anticipaci\u00f3n; la fuente de la alegr\u00eda es interminable y siempre est\u00e1 presente. Sin principio ni final, no hay p\u00e9rdida, ni pesar, ni deseo; no hace falta hacer nada, todo es ya perfecto y completo.<br \/>\nCuando el tiempo se detiene, todos los problemas desaparecen; son meramente artefactos de un punto de percepci\u00f3n. Cuando se impone la Presencia, ya no hay m\u00e1s identificaci\u00f3n con el cuerpo o con la mente. Y, cuando la mente guarda silencio, el pensamiento &#8220;Yo Soy&#8221; desaparece tambi\u00e9n, y la Conciencia Pura brilla para iluminar lo que uno es, fue y siempre ser\u00e1, m\u00e1s all\u00e1 de todos los mundos y todos los universos, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y, por tanto, sin principio ni fin.<br \/>\nLa gente se pregunta: &#8220;\u00bfC\u00f3mo se alcanza este estado de conciencia?&#8221;, pero son pocos los que siguen los pasos, debido a su sencillez. En primer lugar, el deseo de alcanzar ese estado era muy intenso. Despu\u00e9s, la disciplina comenz\u00f3 a actuar con un perd\u00f3n y una ternura constantes y universales, sin excepci\u00f3n. Uno ha de ser compasivo con todo, incluso con el propio yo y con los pensamientos de uno. M\u00e1s tarde, tuve que estar dispuesto a dejar en suspenso los deseos y a someter la voluntad personal en todo momento. A medida que cada pensamiento, cada sentimiento, cada deseo y cada acto se somet\u00edan a Dios, la mente se iba quedando en silencio. Al principio, se desembaraz\u00f3 de historias y de p\u00e1rrafos enteros, despu\u00e9s de ideas y conceptos. Y, cuando uno deja de querer poseer estos pensamientos, \u00e9stos ya no alcanzan tanta elaboraci\u00f3n, y comienzan a fragmentarse cuando est\u00e1n a mitad de formarse. Finalmente, fue posible invertir la energ\u00eda que hay tras el pensamiento antes siquiera de que se convirtiera en pensamiento.<br \/>\nEl trabajo para fijar el enfoque fue constante e implacable, sin siquiera permitirse un instante de distracci\u00f3n en la meditaci\u00f3n, y prosigui\u00f3 mientras me dedicaba a las actividades habituales. Al principio, parec\u00eda muy dif\u00edcil pero, con el paso de los d\u00edas, se convirti\u00f3 en algo habitual y autom\u00e1tico, precisando cada vez de menos esfuerzo para, finalmente, suceder sin esfuerzo alguno. El proceso se parece al de un cohete que abandonara la Tierra. Al principio, hace falta un enorme poder pero, despu\u00e9s, hace falta cada vez menos, a medida que la nave abandona el campo gravitatorio terrestre, hasta que, finalmente, se mueve por el espacio mediante su propio impulso.<br \/>\nDe repente, y sin previo aviso, tuvo lugar un cambio de conciencia y la Presencia ya estaba ah\u00ed, inequ\u00edvoca y omniabarcante. Hubo unos instantes de aprensi\u00f3n cuando el yo mor\u00eda y, luego, el absoluto de la Presencia inspir\u00f3 un rel\u00e1mpago sobrecogedor. El avance fue espectacular, m\u00e1s intenso que ning\u00fan otro con anterioridad. No hab\u00eda nada con qu\u00e9 compararlo en la experiencia normal. Tan profundo impacto qued\u00f3 amortiguado por el amor que conlleva la Presencia. Sin el apoyo y la protecci\u00f3n de ese amor, uno habr\u00eda quedado aniquilado.<br \/>\nDespu\u00e9s, vino un momento de terror, cuando el ego se aferr\u00f3 a la existencia, temiendo convertirse en nada. Pero, en vez de eso, cuando muri\u00f3, se vio sustituido por el Yo como Totalidad, el Todo en el cual todo se conoce y es obvio en la perfecta expresi\u00f3n de su propia esencia. Con la no localidad, lleg\u00f3 la conciencia de que uno es todo lo que haya existido o pueda existir. Uno es total y completo, m\u00e1s all\u00e1 de toda identidad, m\u00e1s all\u00e1 de todo g\u00e9nero, m\u00e1s all\u00e1 siquiera de su misma humanidad. Ya nunca m\u00e1s habr\u00eda que temer el sufrimiento ni la muerte.<br \/>\nLo que sucedi\u00f3 con el cuerpo despu\u00e9s de este punto es irrelevante. En determinados niveles de conciencia espiritual, los achaques del cuerpo se curan o desaparecen espont\u00e1neamente. Pero en el estado absoluto, tales consideraciones son irrelevantes. El cuerpo seguir\u00e1 el curso previsto y, luego, volver\u00e1 al lugar de donde vino. Es una cuesti\u00f3n sin importancia, y uno no se siente afectado por ello. El cuerpo se convierte en un &#8220;eso&#8221;, m\u00e1s que en un &#8220;yo&#8221;, como cualquier otro objeto, como un mueble de una habitaci\u00f3n. Se le antoja a uno c\u00f3mico que la gente siga dirigi\u00e9ndose al cuerpo como si fuera el &#8220;t\u00fa&#8221; individual, pero no hay forma de explicar este estado de conciencia a quien no lo haya vivido. Lo mejor es seguir adelante con los propios asuntos y dejar que la Providencia se ocupe del ajuste social. Sin embargo, cuando uno se sumerge en el arrobamiento, es muy dif\u00edcil ocultar un estado de semejante \u00e9xtasis. El mundo puede quedarse deslumbrado, y la gente puede venir desde muy lejos para conectar con el aura que lo acompa\u00f1a. Los buscadores espirituales y los curiosos de lo espiritual pueden sentirse atra\u00eddos, al igual que los enfermos que est\u00e1n buscando un milagro; uno se puede convertir en un im\u00e1n y en fuente de alegr\u00eda para ellos. Normalmente, en este punto existe el deseo de compartir este estado con los dem\u00e1s, y de utilizarlo en beneficio de todos.<br \/>\nEl \u00e9xtasis que acompa\u00f1a a este estado no es absolutamente estable; tambi\u00e9n hay momentos de gran angustia. Los m\u00e1s intensos se dan cuando el estado fluct\u00faa y, de repente, cesa sin raz\u00f3n aparente. En estos casos, se dan per\u00edodos de intensa desesperaci\u00f3n, as\u00ed como el temor de que la Presencia le haya olvidado a uno. Estas ca\u00eddas hacen arduo el sendero y, para superarlas, hace falta una gran dosis de voluntad. Al final, se hace obvio que uno debe trascender este nivel o sufrir permanentemente estos insoportables &#8220;descensos desde la Gracia&#8221;. As\u00ed pues, hay que renunciar a la gloria del \u00e9xtasis cuando uno se sumerge en la ardua tarea de trascender la dualidad, hasta que uno est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todos los opuestos y sus conflictivos tirones. Una cosa es renunciar alegremente a las cadenas de hierro del ego, y otra muy distinta es abandonar las cadenas de oro de la dicha del \u00e9xtasis. Es como si uno renunciara a Dios, al tiempo que aparece un nuevo nivel de temor, un temor nunca antes anticipado; es el terror final de la soledad m\u00e1s absoluta.<br \/>\nPara el ego, el miedo a la no existencia era formidable, y le hizo retraerse de \u00e9l una y otra vez, cuando parec\u00eda aproximarse. Luego, se hizo evidente el prop\u00f3sito de las agon\u00edas y de las noches oscuras del alma. Son tan intolerables, que su exquisito dolor le espolea a uno hasta el esfuerzo extremo que hace falta para superarlas. Cuando la vacilaci\u00f3n entre el cielo y el infierno se hace intolerable, hay que someter incluso el deseo por la existencia. S\u00f3lo entonces se puede ir por fin m\u00e1s all\u00e1 de la dualidad de la Totalidad frente a la nada, m\u00e1s all\u00e1 de la existencia o la no existencia. Esta fase de culminaci\u00f3n del trabajo interior es la m\u00e1s dif\u00edcil, el instante decisivo final, donde uno se hace plenamente consciente de que la ilusi\u00f3n de la existencia que uno trasciende aqu\u00ed es irrevocable. No hay marcha atr\u00e1s desde este punto, y el espectro de su irreversibilidad hace que esta \u00faltima barrera parezca la decisi\u00f3n m\u00e1s formidable jam\u00e1s tomada.<br \/>\nPero, de hecho, en este apocalipsis final del yo, la disoluci\u00f3n de la \u00fanica dualidad que queda, la de la existencia y la no existencia, la de la identidad misma, se disuelve en la Divinidad Universal, y no queda consciencia individual que pueda tomar la decisi\u00f3n. El \u00faltimo paso, por tanto, lo da Dios.<br \/>\nFuentes:<br \/>\nNota autobiogr\u00e1fica extraida del libro <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/libreria.lesparaules.com\/inspirados-por-un-curso-de-milagros\/21730-dejar-ir-el-camino-de-la-liberacion-9788494248214.html\">&#8220;Dejar ir&#8221;<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota autobiogr\u00e1fica del Dr Hawkins que figura al final de todos sus libros y que da idea de la fuerza y claridad de sus argumentos y la raz\u00f3n de su&hellip; <a href=\"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/nota-autobiografica-del-dr-hawkins\/\" class=\"apace-readmore-link\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9762"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9762"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9762\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9763,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9762\/revisions\/9763"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}