{"id":5682,"date":"2013-01-01T21:07:43","date_gmt":"2013-01-01T20:07:43","guid":{"rendered":"http:\/\/vivesur.com\/wpblog\/?p=5682"},"modified":"2013-01-01T21:07:43","modified_gmt":"2013-01-01T20:07:43","slug":"5682","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/5682\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p>LAS SIETE FASES DE LA CURACI\u00d3N<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/vivesur.com\/wpblog\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/wpid-305566_307325299376148_74427668_n-2013-01-1-21-07.jpg\" alt=\"wpid-305566_307325299376148_74427668_n-2013-01-1-21-07.jpg\" width=\"403\" height=\"403\" \/><\/span><\/p>\n<p><strong>LAS SIETE FASES DE LA CURACI\u00d3N <\/strong><\/p>\n<p>Observando a las personas durante el proceso curativo, comprob\u00e9 que este proceso no equivale nunca a una<br \/>\ncurva uniforme y ascendente hacia la salud. Las m\u00e1s de las veces, mis clientes experimentaban una mejor\u00eda in-<br \/>\nterna inmediata. M\u00e1s tarde, parec\u00edan tener una regresi\u00f3n. Llegados a este punto, sol\u00edan cuestionar la eficacia<br \/>\ndel tratamiento. Muchas veces pensaban que estaban peor que antes de acudir a mi consulta. Su campo<br \/>\nenerg\u00e9tico indicaba claramente que en realidad estaban mejor. Los desequilibrios en su campo eran mucho<br \/>\nmenores, y sus \u00f3rganos funcionaban mejor. No obstante, a pesar de su campo m\u00e1s equilibrado,<br \/>\nexperimentaban los desequilibrios que sufr\u00edan con mayor virulencia. En ocasiones incluso sent\u00edan un dolor m\u00e1s<br \/>\nintenso. Lo que ocurr\u00eda era que toleraban peor los desequilibrios que anteriormente percib\u00edan como<br \/>\n\u00abnormales\u00bb. En resumen, disfrutaban de una mejor salud.<br \/>\nConstat\u00e9 asimismo que las personas pasan por distintas fases a lo largo de su proceso curativo. Estas fases<br \/>\nforman parte del proceso de transformaci\u00f3n humana normal. La curaci\u00f3n requiere cambios mentales, emo-<br \/>\ncionales y espirituales, as\u00ed como un cambio fisico. Cada persona debe revalorar su relaci\u00f3n con los aspectos<br \/>\nimplicados en un proceso curativo personal y fijarlos en un nuevo contexto.<br \/>\nAnte todo, la persona debe admitir que existe un problema y permitirse experimentarlo. Tiene que abandonar<br \/>\nla negaci\u00f3n de su situaci\u00f3n. Observ\u00e9 que cada vez que una persona experimentaba un \u00abempeoramiento\u00bb,<br \/>\nabandonaba su negaci\u00f3n y tomaba conciencia de otro aspecto del problema. Muchas veces, los pacientes<br \/>\ncre\u00edan que estaban irritados porque estaban empeorando. En realidad, estaban irritados ante la perspectiva de<br \/>\nafrontar m\u00e1s cosas.<br \/>\nLa mayor\u00eda de pacientes buscaban entonces una forma de facilitar la labor; quer\u00edan una salida f\u00e1cil. Muchos<br \/>\nde ellos dec\u00edan cosas como: \u00abYa he trabajado bastante en esto\u00bb, o bien \u00abOh, no, otra vez esto no\u00bb. Por \u00faltimo,<br \/>\nsi la persona decid\u00eda profundizar m\u00e1s, manifestaba su voluntad de pasar al siguiente asalto mediante<br \/>\nexpresiones: \u00abMuy bien, sigamos adelante\u00bb.<br \/>\nLa curaci\u00f3n, como la terapia, es un proceso c\u00edclico que arrastra a una persona en una espiral de aprendizaje.<br \/>\nCada ciclo exige una mayor aceptaci\u00f3n de s\u00ed mismo y m\u00e1s cambios a medida que se profundiza cada vez m\u00e1s<br \/>\nen la naturaleza verdadera y n\u00edtida del ser real. La distancia y profundidad a que podemos acceder depende<br \/>\npor entero de nuestra libre elecci\u00f3n. La forma de emprender el viaje espiral y el mapa de carreteras que use-<br \/>\nmos es tambi\u00e9n una elecci\u00f3n libre. Y es l\u00edcito que as\u00ed sea, puesto que cada camino es distinto.<br \/>\nToda enfermedad requiere un cambio dentro del paciente para facilitar la curaci\u00f3n, y todo cambio exige la<br \/>\nliberaci\u00f3n, la rendici\u00f3n o la muerte de una parte del paciente, ya sea un h\u00e1bito, un trabajo, un estilo de vida, un<br \/>\nsistema de creencias o un \u00f3rgano fisico. As\u00ed, usted, como paciente\/autosanador, experimentar\u00e1 los cinco<br \/>\nestadios de la muerte que la doctora Elisabeth K\u00fcblerRoss describe en su libro On Death and Dying (Sobre la<br \/>\nmuerte y los moribundos). Son la negaci\u00f3n, el odio, la negociaci\u00f3n, la depresi\u00f3n y la aceptaci\u00f3n. Discurrir\u00e1 tam-<br \/>\nbi\u00e9n por otras dos fases: el renacimiento y la creaci\u00f3n de una nueva vida. Son una parte natural del proceso<br \/>\ncurativo. Para el sanador, tiene una importancia suprema la aceptaci\u00f3n de cualquier fase en la que se en-<br \/>\ncuentre el paciente sin tratar de sacarle de ella. S\u00ed, es posible que el sanador deba sacar a su paciente de<br \/>\nesa fase ante un riesgo fisico impl\u00edcito. En cualquier caso, tiene que ser una maniobra moderada.<br \/>\nPara describir la experiencia personal de pasar por las siete fases de la curaci\u00f3n, he escogido dos casos<br \/>\nen los que fue necesaria una intervenci\u00f3n quir\u00fargica adem\u00e1s de la curaci\u00f3n por imposici\u00f3n de manos.<br \/>\nAmbos casos ofrecen una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de todos los aspectos de la curaci\u00f3n. Por supuesto que<br \/>\ncualquier persona que utilice tan s\u00f3lo la imposici\u00f3n de manos y la curaci\u00f3n \u00abnatural\u00bb deber\u00e1 pasar tambi\u00e9n<br \/>\npor las mismas etapas.<br \/>\nBette B., la primera paciente, mide unos 165 cent\u00edmetros, tiene el pelo ensortijado, de color casta\u00f1o oscuro<br \/>\nveteado de canas, y posee una personalidad muy afectiva. Es enfermera profesional y una aplicada alumna<br \/>\nde t\u00e9cnicas curativas. Bette tiene sesenta y siete a\u00f1os, est\u00e1 casada y es madre de dos hijos. Reside en el<br \/>\n\u00e1rea metropolitana de Washington, D.C., con su marido, Jack, un ingeniero de sistemas de seguridad jubi-<br \/>\nlado. Bette hab\u00eda sufrido previamente dolores, debilidad y hormigueo en la pierna izquierda, que derivaron en<br \/>\nuna par\u00e1lisis desde la cintura hacia abajo en 1954. Como consecuencia de ello, tuvieron que extraerle dos<br \/>\ndiscos lumbares. Al cabo de ocho meses de actividad curativa personal, consistente en hidroterapia, fisiote-<br \/>\nrapia y un mont\u00f3n de oraciones, pudo andar de nuevo, cosa que los cirujanos no se esperaban. Sufri\u00f3 otra<br \/>\noperaci\u00f3n en la espalda en 1976, en el transcurso de la cual se le extrajo otro disco adem\u00e1s de tejido<br \/>\ncicatrizante y astillas \u00f3seas. Asisti\u00f3 a una cl\u00ednica de rehabilitaci\u00f3n para restablecerse. En 1986, empez\u00f3 a<br \/>\nnotar nuevos s\u00edntomas de dolor, debilidad y hormigueo en el brazo derecho, as\u00ed como dolor en el cuello. En<br \/>\n1987, Bette se someti\u00f3 a otra intervenci\u00f3n quir\u00fargica, esta vez en el cuello. Yo me entrevist\u00e9 con Bette unos<br \/>\nmeses despu\u00e9s de esa operaci\u00f3n.<br \/>\nKaren A., la segunda paciente, es una morena alta y atractiva de cuarenta y tantos a\u00f1os, casada y con dos<br \/>\nhijastros. No tiene hijos propios. Karen es una experta terapeuta. Su marido es tambi\u00e9n terapeuta. En el mo-<br \/>\nmento de escribir estas l\u00edneas, viven en Colorado.<br \/>\nLa enfermedad de Karen se declar\u00f3 mientras resid\u00edan en el distrito de Washington, D.C. Sus problemas<br \/>\nf\u00edsicos empezaron a una edad temprana, hacia la pubertad. Sufri\u00f3 un dolor cr\u00f3nico en la regi\u00f3n inferior de la<br \/>\npelvis durante a\u00f1os. M\u00e1s tarde se le diagnostic\u00f3 un fibroma uterino y una endometriosis en el ovario dere-<br \/>\ncho. La zona se le infect\u00f3, el dolor se intensific\u00f3 y Karen opt\u00f3 por someterse a una histerectom\u00eda. La expe-<br \/>\nriencia curativa la indujo a una espiral autorreveladora muy profunda de crecimiento interno.<br \/>\nRecorreremos las etapas una por una para descubrir y explorar los ingredientes b\u00e1sicos de cada una de<br \/>\nellas.<\/p>\n<p><strong>La primera fase de la curaci\u00f3n: Negaci\u00f3n  <\/strong><\/p>\n<p>La necesidad de la negaci\u00f3n existe en todo el mundo en determinadas ocasiones. Todos tratamos de estar<br \/>\n-o simulamos estar- exentos de las experiencias m\u00e1s dif\u00edciles de la vida. Recurrimos a la negaci\u00f3n para<br \/>\nmantener esta pretensi\u00f3n porque tenemos miedo. Creemos que no podemos soportar algo, o simplemente<br \/>\nno queremos hacerlo.<br \/>\nSi usted cae enfermo, probablemente usar\u00e1 la negaci\u00f3n, o al menos una negaci\u00f3n parcial, no s\u00f3lo en la<br \/>\nprimera fase de su dolencia o en la confrontaci\u00f3n siguiente, sino tambi\u00e9n m\u00e1s tarde, de vez en cuando. La<br \/>\nnegaci\u00f3n es una defensa transitoria que le concede tiempo para prepararse para aceptar lo que llegue en<br \/>\nuna fase posterior. Sobre todo si precisa un tratamiento severo, es probable que s\u00f3lo pueda hablar de su<br \/>\nsituaci\u00f3n durante un tiempo limitado. Luego sentir\u00e1 la necesidad de desviar la conversaci\u00f3n hacia temas m\u00e1s<br \/>\nagradables o incluso fant\u00e1sticos. Esto es perfectamente natural. Hay algo que usted teme que a\u00fan no est\u00e1<br \/>\npreparado para afrontar; con el tiempo, lo estar\u00e1. Conc\u00e9dase el tiempo que necesite.<br \/>\nUsted podr\u00e1 hablar c\u00f3moda y directamente de su condici\u00f3n con algunos miembros de su familia, amigos y<br \/>\nprofesionales del cuidado de la salud. Y no ser\u00e1 capaz de comentarlo en absoluto con otras personas. Es<br \/>\nm\u00e1s, no tiene por qu\u00e9 hacerlo. Esto tiene mucho que ver con la confianza que deposite en cada persona. Es<br \/>\nmuy importante que la tenga depositada en s\u00ed mismo. Tambi\u00e9n tiene mucho que ver con los sentimientos de<br \/>\nesas&#8217; personas respecto a la enfermedad, a su propio cuerpo, y a la enfermedad que padece usted. Podr\u00eda<br \/>\nreaccionar a lo que observe en ellas. (Resulta siempre necesario que los profesionales del cuidado de la<br \/>\nsalud examinen &#8216; sus propias reacciones a la enfermedad cuando trabajen con sus pacientes. Sus<br \/>\nreacciones se reflejar\u00e1n siempre en la conducta de los pacientes y pueden contribuir en gran medida al<br \/>\nbienestar o al perjuicio de \u00e9stos.)<br \/>\nRecuerde que la negaci\u00f3n es un modo de conducta absolutamente normal. No se juzgue cuando la detecte<br \/>\nen s\u00ed mismo. Todos la experimentamos, no s\u00f3lo en la enfermedad sino tambi\u00e9n en otros aspectos de la vida.<br \/>\nLa negaci\u00f3n sirve para impedirnos ver lo que no nos creemos preparados para ver o sentir. Es un sistema de<br \/>\ndefensa que nos evita volvernos locos. Si su sistema entiende que puede soportarlo, no tiene por qu\u00e9 refu-<br \/>\ngiarse en la negaci\u00f3n. Tan pronto como est\u00e9 dispuesto a afrontarlo, saldr\u00e1 de la negaci\u00f3n.<br \/>\nLa negaci\u00f3n persistente puede resultar muy cara. No obstante, debe tratarse con delicadeza y compasi\u00f3n.<br \/>\nUsted necesitar\u00e1 amor tanto de s\u00ed mismo como de los dem\u00e1s para superarla. As\u00ed pues, es importante que se<br \/>\nrodee de gente a la que quiera y en la que conf\u00ede. \u00c1brase a su amor y comp\u00e1rtalo con ellos siempre que<br \/>\npueda.<br \/>\nBette utiliz\u00f3 la negaci\u00f3n ignorando los mensajes que proced\u00edan de su cuerpo y de su sistema de<br \/>\nequilibrado:<\/p>\n<p>Recuerdo que sent\u00eda un dolor que se extend\u00eda desde el hombro por todo el brazo mientras pensaba: \u00abOh,<br \/>\nte est\u00e1s haciendo mayor y quiz\u00e1 tienes artritis. Ign\u00f3ralo; ya se ir\u00e1\u00bb. Cuando pintaba, ten\u00eda dificultades para<br \/>\nusar el brazo izquierdo.<br \/>\nLa dificultad en el brazo iba y ven\u00eda. Creo que esta situaci\u00f3n se mantuvo durante unos cuatro a\u00f1os. En el<br \/>\n\u00faltimo a\u00f1o y medio antes de acudir al m\u00e9dico para operarme, la mano y el brazo perd\u00edan fuerza de un modo<br \/>\nostensible. Por primera vez en mi vida, ten\u00eda que pedir a mi marido que me abriera los botes de conserva. Yo<br \/>\nlo negaba dici\u00e9ndome a m\u00ed misma: \u00abS\u00f3lo tienes un poco de artritis en la mano. Eso es todo. No debes<br \/>\npreocuparte\u00bb.<br \/>\nIgnor\u00e9 la debilidad en el brazo porque tambi\u00e9n iba y ven\u00eda. Sent\u00eda verdadero p\u00e1nico de perder la fuerza<br \/>\ncuando llevaba las bolsas de la compra desde el colmado. Pero no me dejaba dominar por el p\u00e1nico.<br \/>\nCambiaba el peso del brazo izquierdo al derecho y procuraba que las bolsas fueran mucho m\u00e1s ligeras.<br \/>\nCon todo, opino que esa negaci\u00f3n era en parte casi necesaria para que la enfermedad alcanzara el punto<br \/>\nde hacerse \u00aboperable\u00bb. Al menos, as\u00ed me lo parece ahora. No creo que mi dolencia fuera operable en<br \/>\naquella \u00e9poca. No creo que hubiera progresado lo bastante. De haberlo sabido antes, habr\u00eda quedado<br \/>\nhorrorizada. Era m\u00e1s f\u00e1cil negarlo que acudir al m\u00e9dico, porque, como enfermera, siempre pens\u00e9 que deb\u00eda<br \/>\nsaber qu\u00e9 me ocurr\u00eda antes de consultar al m\u00e9dico, en vez de presentarme ante \u00e9l sumida en la inopia y<br \/>\ndecirle: \u00abUsted es el m\u00e9dico, \u00bfqu\u00e9 me pasa?\u00bb. Entend\u00eda que yo deb\u00eda conocer la respuesta primero.<br \/>\nComo enfermera, siempre me ense\u00f1aron que muchas cosas existen s\u00f3lo en la mente. Creo que mi temor<br \/>\nconsist\u00eda en que, puesto que yo era enfermera y el m\u00e9dico era \u00abDios\u00bb, \u00e9l me dir\u00eda que todo exist\u00eda en mi<br \/>\nmente y que no me ocurr\u00eda nada. Fue una idea muy dificil de superar.<br \/>\nMientras digo esto, empiezo a darme cuenta de lo importante que era entonces para m\u00ed resolver el pro-<br \/>\nblema por m\u00ed misma, en lugar de acudir a los m\u00e9dicos para que me ayudaran. Pienso que el objetivo de toda<br \/>\nesta experiencia fue permitirme sentirme impotente y hacerme capaz de trabajar con otras personas.<br \/>\nPregunt\u00e9 a Bette qu\u00e9 entend\u00eda ella por \u00abimpotente\u00bb. Me explic\u00f3 que significaba la necesidad de aprender a<br \/>\nrendirse y a sentirse segura. Esto se hizo m\u00e1s evidente a medida que recorr\u00ed las distintas fases con ella.<br \/>\nLa negaci\u00f3n de Karen adopt\u00f3 tambi\u00e9n la forma de ignorar los mensajes de su sistema de equilibrado que<br \/>\nse traduc\u00edan en dolor. Como terapeuta profesional, dedicaba mucho tiempo a \u00abtrabajar\u00bb con los aspectos psi<br \/>\ncol\u00f3gicos implicados. Por desgracia, finalmente se hizo patente que esto constitu\u00eda tambi\u00e9n una forma de<br \/>\nnegaci\u00f3n. Karen deb\u00eda enfrentarse a su problema en el plano f\u00edsico.<br \/>\nKaren explica:<\/p>\n<p>Creo que me encerr\u00e9 en la negaci\u00f3n hasta que decid\u00ed someterme a la operaci\u00f3n quir\u00fargica. Me sent\u00eda m\u00e1s<br \/>\ninc\u00f3moda de lo que me permit\u00eda saber, y no dejaba de decirme que con s\u00f3lo superar el momento siguiente<br \/>\ntodo ir\u00eda bien. Yo pod\u00eda curarlo. La forma que adopt\u00f3 la negaci\u00f3n fue la de obligarme a intentar solventar mi<br \/>\nproblema en la terapia.<\/p>\n<p>Lo que subyace bajo la negaci\u00f3n de cualquiera es el miedo. El miedo a cosas que tendremos que afrontar<br \/>\ny superar por causa de nuestra enfermedad.<br \/>\nKaren ten\u00eda miedo a no poder curarse. Ten\u00eda miedo a la experiencia en un hospital y a estar fisicamente in-<br \/>\ndefensa durante y despu\u00e9s de la operaci\u00f3n. Tambi\u00e9n tem\u00eda la posibilidad de morir en el transcurso de la<br \/>\nintervenci\u00f3n, aun cuando en realidad no hab\u00eda ninguna duda de que la superar\u00eda con \u00e9xito. Eludi\u00f3 el<br \/>\ntratamiento durante largo tiempo debido a ese miedo.<br \/>\nLos temores de Bette eran similares:<\/p>\n<p>Ten\u00eda miedo a la operaci\u00f3n, a depender de otros porque no sanaba naturalmente y deb\u00eda recurrir a la<br \/>\ncirug\u00eda. Otro temor era el de perder la creatividad en las manos y ser incapaz de pintar. La pintura se ha<br \/>\nconvertido en una experiencia tan relajante, tan maravillosa y creativa para m\u00ed, que [perderla] me aterraba<br \/>\nm\u00e1s que la posibilidad de no volver a andar.<\/p>\n<p>Muchas veces sentimos temores que no tienen ning\u00fan sentido, pero los experimentamos de un modo muy<br \/>\nreal e intenso. Aunque tachemos esos miedos de irracionales o \u00abderivados de una experiencia en una vida<br \/>\nanterior\u00bb, como hacen muchos sanadores, hay que admitirlos y afrontarlos.<br \/>\nBette recuerda:<\/p>\n<p>Tem\u00eda que si me ocurr\u00eda algo en el cuello, me cortar\u00edan la cabeza. Era un pensamiento muy aterrador para<br \/>\nm\u00ed. Aparentemente no ven\u00eda de nada concreto, pero me produc\u00eda aut\u00e9ntico pavor.<br \/>\nCreo que hubo dos ciclos de todas estas fases de negaci\u00f3n\/odio\/negociaci\u00f3n\/aceptaci\u00f3n. Uno fue anterior<br \/>\nal diagn\u00f3stico, y el segundo tuvo lugar despu\u00e9s de que el m\u00e9dico me dijo que acudiera al neurocirujano. De<br \/>\nhecho, cuando el m\u00e9dico me dijo por primera vez que me mandar\u00eda al neurocirujano, yo exclam\u00e9: \u00ab\u00a1No, eso<br \/>\nno!\u00bb.<br \/>\nRecuerdo que mi marido me dec\u00eda: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienes tanto miedo a la cirug\u00eda?\u00bb. Y recuerdo que le<br \/>\nrespond\u00eda: \u00abNo s\u00e9 por qu\u00e9\u00bb. He tenido otras dos operaciones de columna vertebral, pero era como si \u00e9se<br \/>\nfuera el momento crucial de mi vida. I<br \/>\nba a ser una experiencia aterradora porque en mi fuero interno cre\u00eda<br \/>\nrealmente que pondr\u00eda fin a mi vida.<br \/>\nLo pospuse una y otra vez. Estaba sencillamente aterrorizada. A\u00fan recuerdo la ma\u00f1ana de mi primera visita.<br \/>\nVolvi\u00f3 a acosarme ese miedo a que me cortaran la cabeza.<br \/>\nLa ma\u00f1ana en que deb\u00eda acudir al neurocirujano, recuerdo que me levant\u00e9 y grit\u00e9 a Jack: \u00abNo quiero ir.<br \/>\nOlvidemos todo este asunto. Es m\u00e1s de lo que puedo soportar. \u00bfPor qu\u00e9 tiene que sucederme a m\u00ed?\u00bb. Estaba<br \/>\nmuerta de miedo, y grit\u00e9 durante veinticinco minutos antes de acudir al neurocirujano.<\/p>\n<p>En su proceso curativo, Bette pudo compartir esos temores con su marido y sus amigos. Fue importante para<br \/>\nella sentirlos en presencia de otra persona, fueran realistas o no. Fue esta experiencia de compartir lo que<br \/>\npermiti\u00f3 transformar el miedo. Cuando Bette lo hizo, su miedo se convirti\u00f3 en odio y ella accedi\u00f3 a la segunda<br \/>\nfase de la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La segunda fase de la curaci\u00f3n: Odio<\/strong><\/p>\n<p>Si usted avanza en el proceso curativo, llegar\u00e1 a un momento en el que ya no puede mantener el primer esta-<br \/>\ndio de negaci\u00f3n. Entonces tendr\u00e1, probablemente, sentimientos de odio, rabia, envidia y resentimiento. Podr\u00eda<br \/>\ndecir: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 yo? \u00bfPor qu\u00e9 no le ocurre a Fulano, que es alcoh\u00f3lico y pega a su mujer?\u00bb. Comoquiera que<br \/>\nesta clase de odio se desplaza en todas direcciones, probablemente lo proyectar\u00e1 hacia su entorno casi al<br \/>\nazar. Amigos, familiares, sanadores, m\u00e9dicos&#8230;, ninguno de ellos le har\u00e1 ning\u00fan bien, y todos ellos empeorar\u00e1n<br \/>\nla situaci\u00f3n. Cuando sus familiares sean blanco de su odio, tal vez reaccionen con pesar, llanto, culpabilidad o<br \/>\nverg\u00fcenza, e incluso pueden evitar cualquier contacto con usted en el futuro. Esto podr\u00eda acrecentar su<br \/>\nmalestar y su ira. Ll\u00e9velos consigo; es s\u00f3lo una etapa.<br \/>\nSu odio es f\u00e1cil de entender, puesto que tiene que interrumpir sus actividades cotidianas dejando cabos por<br \/>\natar. O quiz\u00e1 no sea capaz de hacer cosas que pueden hacer otros, o debe invertir su dinero, que tanto le ha<br \/>\ncostado ganar, en su curaci\u00f3n en vez de las vacaciones o el viaje que hab\u00eda planeado.<\/p>\n<p>Cualquier persona que se someta al proceso curativo sentir\u00e1 un cierto odio. Ser\u00e1 distinto para cada persona.<br \/>\nPara algunos, ser\u00e1 un gran estallido, como en el caso de Bette, sobre todo si no se han permitido estar col\u00e9-<br \/>\nricos hasta entonces. Cuando Bette accedi\u00f3 a la segunda fase, su odio estall\u00f3 y ella alcanz\u00f3 la c\u00faspide en un<br \/>\nabrir y cerrar de ojos:<\/p>\n<p>Recuerdo que estaba muy irritada. Estaba muy enfadada con Dios porque pensaba: \u00abDios me ha enviado la<br \/>\npar\u00e1lisis de mis piernas y todo lo dem\u00e1s, cuando mis piernas ni siquiera hab\u00edan recuperado la normalidad\u00bb. Y<br \/>\npens\u00e9: \u00abNo puedes quitarme los brazos y las piernas, porque mis brazos est\u00e1n conectados con mi<br \/>\nespiritualidad y mi creatividad\u00bb.<\/p>\n<p>El odio, por otra parte, fue tan s\u00f3lo una de tantas emociones para Karen:<\/p>\n<p>El odio fue s\u00f3lo uno m\u00e1s de los muchos sentimientos que experiment\u00e9. En determinados momentos pude<br \/>\nsentir odio por lo mal que lo estaba pasando, pero no me parece una fase importante en el proceso de mi<br \/>\ncuraci\u00f3n. Creo que en seg\u00fan qu\u00e9 ocasiones ten\u00eda sentimientos diversos, como el odio, por el hecho de no ser<br \/>\ncurada por las personas que te\u00f3ricamente deb\u00edan curarme o hacia algunos de los distintos m\u00e9dicos a los que<br \/>\nacud\u00eda. Despu\u00e9s de permanecer irritada durante un rato, pasaba al intento de establecer un pacto con Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed, Karen iba y ven\u00eda entre la segunda fase (odio) y la tercera (negociaci\u00f3n).<br \/>\nPrep\u00e1rese para descubrir que usted est\u00e1 mucho m\u00e1s interesado en negociar de lo que hab\u00eda sospechado<br \/>\nhasta ahora. Todo el mundo lo hace.<\/p>\n<p>La tercera fase: Negociaci\u00f3n<\/p>\n<p>Puesto que el odio no le ha proporcionado lo que quer\u00eda, probablemente, y de un modo bastante inconscien-<br \/>\nte, intentar\u00e1 negociar y prometer\u00e1 ser bueno y hacer algo bonito para conseguir lo que quiere. La mayor\u00eda de<br \/>\nnegociaciones se efect\u00faan con Dios, y generalmente se mantienen en secreto o se mencionan entre l\u00edneas,<br \/>\ncomo puede ser la consagraci\u00f3n de la propia vida a Dios o a una causa especial. Debajo suele haber asociado<br \/>\nun sentimiento de culpabilidad. Usted podr\u00eda sentirse culpable de no asistir a las reuniones de su confesi\u00f3n<br \/>\nreligiosa m\u00e1s a menudo. O podr\u00eda desear el haber ingerido la comida \u00abadecuada\u00bb, realizado los ejercicios<br \/>\n\u00abadecuados\u00bb o vivido de la forma \u00abadecuada\u00bb. Llegados a este punto, es muy importante localizar y librarse de<br \/>\nesa culpabilidad porque s\u00f3lo conduce a una negociaci\u00f3n m\u00e1s intensa y, m\u00e1s tarde, a la depresi\u00f3n. Encuentre<br \/>\ntodos sus \u00abdeber\u00edas\u00bb e imagine que se disuelven en una luz blanca. O entr\u00e9guelos a su \u00e1ngel de la guarda o a<br \/>\nDios. Cuando haya completado su viaje por las siete etapas, probablemente descubrir\u00e1 un cambio que desea<br \/>\nhacer en su vida pero que no surgir\u00e1 del miedo, a diferencia del cambio que usted ofrece en la fase de ne-<br \/>\ngociaci\u00f3n.<br \/>\nBette intent\u00f3 negociar una salida de su enfermedad tratando de encontrar a otra persona, cualquiera a ex-<br \/>\ncepci\u00f3n del cirujano, que la solventara:<\/p>\n<p>Trat\u00e9 de convencer a mi marido para que me ayudara. Era como pretender que \u00e9l me tranquilizara y dijera:<br \/>\n\u00abTodo se arreglar\u00e1\u00bb. No creo que me diera cuenta de que estaba negociando, pero s\u00e9 que me dec\u00eda a m\u00ed<br \/>\nmisma: \u00abSi meditas m\u00e1s, si te ba\u00f1as m\u00e1s a menudo, si te das m\u00e1s masajes y si sigues utilizando la luz<br \/>\nblanca, todo esto desaparecer\u00e1 y ya no tendr\u00e1s que operarte\u00bb. Quer\u00eda convertirme en una persona m\u00e1s<br \/>\ndevota de la meditaci\u00f3n y esperar que, de alg\u00fan modo, esto me sacara del apuro.<br \/>\nTambi\u00e9n iba y ven\u00eda entre la aceptaci\u00f3n de que deb\u00eda operarme y la esperanza de que alguien me en-<br \/>\nvolver\u00eda m\u00e1gicamente la columna vertebral en la luz dorada y todo se resolver\u00eda. Necesitaba sesiones cu-<br \/>\nrativas, pero fui incapaz de concertar una. Recuerdo a Ann [una estudiante de curaci\u00f3n, compa\u00f1era de Bette,<br \/>\nque le ofreci\u00f3 sesiones curativas] diciendo que vendr\u00eda, y yo us\u00e9 mil excusas distintas por las que Ann no<br \/>\ndeb\u00eda venir a casa. No confiaba en ella, no confiaba en nadie, sencillamente porque tampoco confiaba en m\u00ed<br \/>\nmisma.<\/p>\n<p>En su negociaci\u00f3n, Karen acudi\u00f3 directamente a Dios:<\/p>\n<p>Mi negociaci\u00f3n adopt\u00f3 la forma de la ni\u00f1a que hab\u00eda en m\u00ed y que dec\u00eda: \u00abMira, Dios. Haz que mejore y yo<br \/>\nhar\u00e9 lo que quieras si me sacas de \u00e9sta. O, si vivo y salgo de \u00e9sta [lo cual no planteaba excesivas dudas],<br \/>\nme comprometer\u00e9 de veras a consagrar mi vida a la curaci\u00f3n de este planeta, tal y como se me exija\u00bb.<br \/>\nCuanto m\u00e1s negociaba, m\u00e1s deprimida me sent\u00eda luego.<\/p>\n<p>La cuarta fase de la curaci\u00f3n: Depresi\u00f3n<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n se refiere al estado emocional que experimentamos cuando nuestra energ\u00eda es muy baja y<br \/>\nhemos perdido la esperanza de conseguir lo que queremos tal y como lo queremos. Tratamos de fingir que<br \/>\nno nos importa, pero en realidad s\u00ed nos importa. Estamos tristes, pero no queremos expresar la tristeza.<\/p>\n<p>Accedemos a un estado de melancol\u00eda, y generalmente no queremos interactuar con los dem\u00e1s. La<br \/>\ndepresi\u00f3n equivale a reprimir los sentimientos.<br \/>\nDesde el punto de vista del campo energ\u00e9tico humano, la depresi\u00f3n equivale a reprimir el flujo de energ\u00eda a<br \/>\ntrav\u00e9s de su campo vital. Una parte de ese flujo energ\u00e9tico tiene correlaci\u00f3n con los sentimientos. Por lo<br \/>\ntanto, cuando pensamos en la depresi\u00f3n, normalmente pensamos en sentimientos represivos.<br \/>\nExisten tres causas que justifican la depresi\u00f3n. Una es el rechazo a negociar, que se ha mencionado ante-<br \/>\nriormente. Consiste en tratar de curarse a s\u00ed mismo evit\u00e1ndose y rechaz\u00e1ndose por c\u00f3mo son las cosas, en<br \/>\nlugar de buscar de veras una soluci\u00f3n.<br \/>\nLa segunda causa son los sentimientos represivos de p\u00e9rdida. Toda enfermedad exige la renuncia a un<br \/>\nestilo de vida, a una parte del cuerpo fisico o a un mal h\u00e1bito. Si usted bloquea sus sentimientos de p\u00e9rdida,<br \/>\nestar\u00e1 deprimido. Si se permite sentir la p\u00e9rdida y la lamenta, la depresi\u00f3n se ir\u00e1. Acceder\u00e1 a la aflicci\u00f3n, un<br \/>\nestado completamente distinto. La aflicci\u00f3n es una corriente, un sentimiento de p\u00e9rdida, en vez de una<br \/>\nrepresi\u00f3n de sentimientos. Sea lo que fuere lo que ha perdido, debe lamentarlo. Puede experimentar la<br \/>\naflicci\u00f3n en distintos momentos durante su proceso curativo. Conserve los sentimientos de p\u00e9rdida cada vez<br \/>\nque surjan. Esto le llevar\u00e1 al estado de aceptaci\u00f3n.<br \/>\nUna tercera causa de la depresi\u00f3n son los tratamientos invasores severos como la quimioterapia, la<br \/>\nanestesia y la cirug\u00eda que desequilibran los procesos qu\u00edmicos de su cuerpo y le sumen en la depresi\u00f3n.<br \/>\nCuando el cuerpo restablece su equilibrio fisico, la depresi\u00f3n desaparece. Desde la perspectiva del campo<br \/>\nenerg\u00e9tico humano, los tratamientos y medicamentos severos detienen, frenan u obstruyen el flujo de<br \/>\nenerg\u00eda normal a trav\u00e9s del campo energ\u00e9tico. De este modo, usted est\u00e1 deprimido. Cuando los<br \/>\nmedicamentos se disipan, el flujo energ\u00e9tico se restablece y la depresi\u00f3n se va. La curaci\u00f3n con imposici\u00f3n<br \/>\nde manos despeja el campo en la mitad del tiempo normal, y los pacientes salen de la depresi\u00f3n<br \/>\npostoperativa m\u00e1s pronto.<br \/>\nLa depresi\u00f3n de Bette adopt\u00f3 la forma de autorrechazo. Se refugi\u00f3 en s\u00ed misma y llor\u00f3 mucho:<\/p>\n<p>Sent\u00eda que era una mala persona. Si hubiera trabajado con m\u00e1s ah\u00ednco en la curaci\u00f3n, si hubiera hecho<br \/>\nmis deberes, si hubiera sido una persona-Dios mejor, habr\u00eda podido curarme a m\u00ed misma. Era casi como si<br \/>\ntuviera que rendirme por completo y curar mi impotencia para dejar que alguien hiciera el trabajo. \u00bfQu\u00e9 me<br \/>\nocurr\u00eda? Nunca podr\u00eda ser una sanadora. Esto me resultaba muy aterrador, porque en mi interior cre\u00eda<br \/>\nrealmente que ten\u00eda vocaci\u00f3n de sanadora, y todav\u00eda lo creo. Pero en aquella \u00e9poca me asustaba mucho la<br \/>\nperspectiva de someterme a todo ese proceso curativo. Sent\u00eda que ni siquiera era ya una buena esposa.<br \/>\nEs una experiencia horrible cuando surgen todas esas ideas negativas, acudes al Dios que conociste hace<br \/>\nmuch\u00edsimo tiempo y sientes que est\u00e1s siendo castigada porque no eres lo bastante buena.<br \/>\nTuve que librarme de muchas cosas. Era incapaz de realizar todas las tareas que me propon\u00eda hacer en<br \/>\ncasa. No pod\u00eda concentrarme en las actividades dom\u00e9sticas del curso de curaci\u00f3n. Hab\u00edamos planeado<br \/>\nmarcharnos, pero yo no pod\u00eda hacerlo porque sent\u00eda demasiado dolor. Ten\u00eda que esforzarme en todo cuanto<br \/>\nhac\u00eda. Ten\u00eda que obligarme a levantarme de la cama por la ma\u00f1ana. Estaba inc\u00f3moda en la cama, pero a\u00fan<br \/>\nestaba m\u00e1s inc\u00f3moda cuando me levantaba. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer. No confiaba en m\u00ed misma. No confiaba en<br \/>\nnadie. Tuve que someterme durante alg\u00fan tiempo a fisioterapia para ver si pod\u00eda ayudarme, pero de hecho la<br \/>\nfisioterapia s\u00f3lo empeor\u00f3 las cosas. De modo que tuve que lamentar el hecho de que no pod\u00eda servirme<br \/>\nantes de que llegara el momento adecuado de recurrir a la cirug\u00eda. Una parte de m\u00ed esperaba que me<br \/>\nayudara, y la otra parte sab\u00eda que no me ayudar\u00eda.<br \/>\nHay una cosa m\u00e1s, Barbara. Tuve que lamentar la p\u00e9rdida de mi capacidad de pintar durante esa \u00e9poca.<br \/>\nEsto fue muy duro, porque la pintura siempre hab\u00eda sido una forma de curaci\u00f3n para m\u00ed. Hab\u00eda sido una<br \/>\nmanera de pasar experiencias sin dejar de sentirme creativa y espiritual. No pod\u00eda hacerlo porque no pod\u00eda<br \/>\nver, y \u00e9sa fue una gran p\u00e9rdida, otra p\u00e9rdida m\u00e1s. Me sent\u00ed muy deprimida tras la operaci\u00f3n, era incapaz de<br \/>\nefectuar cualquier sesi\u00f3n autocurativa, y s\u00f3lo me obligaba a escuchar algunas cintas.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n de Karen estuvo llena tambi\u00e9n de autocr\u00edticas y autorrechazo:<\/p>\n<p>Me encerr\u00e9 en mi propio autorrechazo. Sent\u00eda que era incapaz de curarme a m\u00ed misma. No sab\u00eda si deb\u00eda<br \/>\ncapitular acudiendo a un m\u00e9dico. Esta idea me obsesion\u00f3 por completo.<br \/>\nPor fin, una ma\u00f1ana al despertar sent\u00ed un dolor muy intenso en la parte derecha del abdomen, y pens\u00e9:<br \/>\n\u00abYa no puedo soportarlo m\u00e1s\u00bb. No sab\u00eda si era un problema psicol\u00f3gico o fisico, ni a qu\u00e9 m\u00e9dico deb\u00eda<br \/>\nacudir. Fui incapaz de ir a mi ginec\u00f3logo, y cuando ya ten\u00eda los nervios de punta la llam\u00e9 a usted. Y cuando<br \/>\nHeyoan me habl\u00f3 a trav\u00e9s de usted, me record\u00f3 mi autocr\u00edtica. Eso fue el momento crucial que necesitaba.<br \/>\nEntonces me replante\u00e9 muchas cosas sobre la operaci\u00f3n. Empec\u00e9 a considerarla como una liberaci\u00f3n de<br \/>\nmis autocr\u00edticas y la satisfacci\u00f3n de mis necesidades. Lo convert\u00ed en mi objetivo. Despu\u00e9s de hablar con<br \/>\nusted, me quit\u00e9 un peso de encima y llam\u00e9 a un m\u00e9dico y concert\u00e9 una visita de inmediato. Acababa de<br \/>\ndecidir que me operar\u00eda, y desde aquel instante todo empez\u00f3 a avanzar.<\/p>\n<p>Tan pronto como Karen se libr\u00f3 de su autorrechazo y tom\u00f3 la decisi\u00f3n de operarse, su depresi\u00f3n se disip\u00f3<br \/>\ny ella accedi\u00f3 a la fase de aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La quinta fase de la curaci\u00f3n: Aceptaci\u00f3n<\/p>\n<p>Cuando usted ha tenido suficiente tiempo, energ\u00eda y concentraci\u00f3n para procesar las cuatro fases<br \/>\nprecedentes, accede a un estado en el que ya no se siente deprimido ni irritado respecto a su condici\u00f3n.<br \/>\nHabr\u00e1 podido expresar sus sentimientos previos, su envidia por los sanos, y su odio hacia quienes no tienen<br \/>\nque afrontar la enfermedad. Tal vez querr\u00e1 que le dejen en paz o comunicarse en formas de ser silenciosas y<br \/>\nno verbales porque usted se est\u00e1 preparando para el cambio. \u00c9ste es el momento de llegar a conocerse<br \/>\nmejor, de introducirse en su interior y reencontrarse. Usted se cuestiona los valores con los que ha vivido<br \/>\nque hayan contribuido a crear su enfermedad. Empieza a sentir sus necesidades reales y pretende<br \/>\nalimentarse de formas que no hab\u00eda probado hasta ahora. Tiende a hacer nuevos amigos y puede que se<br \/>\naleje de algunos de los antiguos, que quiz\u00e1 no f<br \/>\normar\u00e1n parte de la siguiente etapa de su vida. Efect\u00faa los<br \/>\ncambios necesarios en su vida para facilitar su proceso curativo. El proceso se acelera. Usted experimenta<br \/>\nun gran alivio, aunque todav\u00eda quede mucho por hacer hasta completar su curaci\u00f3n.<br \/>\nUna vez que Karen alcanz\u00f3 la aceptaci\u00f3n, las cosas cambiaron por completo. Entonces lo incluy\u00f3 todo en<br \/>\nel contexto de satisfacer sus necesidades. De la aceptaci\u00f3n de Karen surgi\u00f3 un modo de ejercer un mayor<br \/>\ncontrol sobre su vida concentr\u00e1ndose en sus necesidades. Aprendi\u00f3 a preguntar qu\u00e9 era lo que necesitaba:<\/p>\n<p>El decir la verdad, la verdad de mis necesidades, fue lo que me liber\u00f3. S\u00f3lo mis necesidades, sin valoraci\u00f3n<br \/>\nalguna. Desde el preciso momento en que las pronunci\u00e9 m\u00e1s a menudo, empezaron a recibir respuesta. \u00a1All\u00ed<br \/>\nestaba!<\/p>\n<p>En el caso de Bette, ocurri\u00f3 lo contrario. En vez de m\u00e1s control, su aceptaci\u00f3n implicaba una completa ren-<br \/>\ndici\u00f3n a algo que la hab\u00eda aterrorizado anteriormente. A medida que el proceso curativo segu\u00eda su curso, la<br \/>\nimpotencia, que hab\u00eda sido un s\u00edmbolo de debilidad en el antiguo contexto de Bette, se erigi\u00f3 en un s\u00edmbolo.<br \/>\nde fortaleza en su nuevo contexto. Se requiere mucha fe y fortaleza para rendirse. Lo que ella cre\u00eda que se<br \/>\nsum\u00eda en la impotencia y la necesidad, era de hecho una rendici\u00f3n al amor y a la fuerza superior que pose\u00eda<br \/>\nen su interior y a su alrededor. Para ella, la aceptaci\u00f3n tuvo lugar por etapas. La primera se produjo despu\u00e9s<br \/>\nde su operaci\u00f3n.<br \/>\nBette recuerda:<\/p>\n<p>Sent\u00eda profundamente en mi interior que era importante someterme a esa operaci\u00f3n, que necesitaba vivir la<br \/>\nexperiencia n\u00famero uno de aprender a trabajar con otros profesionales de la salud, a trabajar con otras<br \/>\npersonas, de hecho. Necesitaba no ser tan independiente. Necesitaba cambiar el valor de hacerlo todo por<br \/>\nm\u00ed misma.<br \/>\nLa aceptaci\u00f3n no llegaba de forma permanente. Lo: hac\u00eda en peque\u00f1as dosis. Ven\u00eda diciendo: \u00abS\u00ed, Bette,<br \/>\ndebes operarte. Es necesario que pases por ello, y tienes que hacerlo\u00bb. La otra parte consist\u00eda en el hecho<br \/>\nde acudir al hospital. Entraba y sal\u00eda de casi todas las fases. Volv\u00ed a acceder a alg\u00fan rechazo. Estaba<br \/>\nirritada. No me gustaba nadie del hospital, except una enfermera. Todo el mundo parec\u00eda estar demasiado<br \/>\nocupado. Sin embargo, doy gracias a Dios por los amigos que me prestaron su apoyo.<\/p>\n<p>Una buena parte de la rendici\u00f3n de Bette consisti\u00f3 en pedir y permitirse recibir mucho apoyo de sus<br \/>\namigos.<\/p>\n<p>La sexta fase de la curaci\u00f3n: Renacimiento, un per\u00edodo de emergencia de luz nueva<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n y la curaci\u00f3n conducen al renacimiento, un per\u00edodo de reencuentro consigo mismo de una<br \/>\nforma nueva. Usted quedar\u00e1 encantado con la persona que encontrar\u00e1 all\u00ed. En esta fase, necesitar\u00e1 mucho<br \/>\ntiempo de tranquilidad y soledad para llegar a conocerse. Cerci\u00f3rese de concederse ese tiempo. Acuda a un<br \/>\nretiro silencioso, o vaya unos d\u00edas de pesca. Quiz\u00e1 necesite unas semanas, o incluso unos meses, de tiempo<br \/>\npersonal.<br \/>\nEn el proceso de su recuperaci\u00f3n, descubrir\u00e1 que ha revelado partes de s\u00ed mismo que han estado ocultas<br \/>\nmucho tiempo. Quiz\u00e1 partes nuevas que usted no ha visto emerger. Habr\u00e1 mucha luz emergente de su<br \/>\ninterior. Cont\u00e9mplela; vea su belleza; huela su fragancia; guste y del\u00e9itese de su nuevo yo. Encontrar\u00e1<br \/>\nnuevos recursos internos que tal vez no ha podido exteriorizar antes. Quiz\u00e1 haya sentido siempre que<br \/>\nestaban all\u00ed, pero ahora empiezan a salir a la superficie. Puede ser un verdadero renacimiento para usted.<br \/>\nUsted experimenta todo lo que hay en su vida, tanto el presente como el pasado, en un nuevo contexto. Es<br \/>\nel momento de volver a escribir su historia. Es ahora cuando usted comprende que puede cambiar realmente<br \/>\nsu relaci\u00f3n con acontecimientos pasados para curarlos. Ocurre autom\u00e1ticamente, porque usted ha cambiado<br \/>\nsu actitud ante la vida. Ha cambiado el contexto dentro del cual experimenta su propia vida. Eso es lo que se<br \/>\nentiende por curaci\u00f3n verdadera.<br \/>\nPara Bette, el renacimiento empez\u00f3 con humildad:<\/p>\n<p>Cuando fui lo bastante humilde como para pedir ayuda, fue como volverme cada vez menos desafiante y<br \/>\naceptar la necesidad de trabajar con mi marido y mis amigos y depender de ellos. Y aceptar el hecho de que<br \/>\nno pod\u00eda hacerlo todo sola. Me sent\u00eda bien al recibir amor y atenci\u00f3n. Era una sensaci\u00f3n c\u00e1lida, agradable y<br \/>\nmuy tranquilizadora.<br \/>\nAtribuyo mi curaci\u00f3n a la pericia quir\u00fargica del m\u00e9dico, a mi capacidad de sanarme y a mis amigos de la<br \/>\ncomunidad espiritual, que tambi\u00e9n me ayudaron.<br \/>\nYa no tengo tanto miedo a sentirme impotente. Antes, era como un barco sin timonel. De modo que ten\u00eda<br \/>\nque ser fuerte. Sent\u00eda la necesidad de permanecer aislada. No confiaba en mi ser ni en mi fuerza superior<br \/>\npara conseguir lo que necesitaba. Ten\u00eda que hacerlo por medio de mi voluntad. Ahora es grato saber que<br \/>\npuedo confiar en otras personas y que no tengo que permanecer aislada. Me siento m\u00e1s segura confiando<br \/>\nen mi misma y en los dem\u00e1s.<br \/>\nResult\u00f3 que lo que yo entend\u00eda por ser impotente era en realidad la necesidad de rendirme a las fuerzas<br \/>\nsuperiores, tanto de mi interior como del exterior. S\u00e9 que existe una fuerza universal que me proveer\u00e1 todo<br \/>\naquello que precise. Yo formo parte de ella, y ella es parte de m\u00ed.<\/p>\n<p>Karen meti\u00f3 tambi\u00e9n viejas experiencias en un nuevo contexto durante su fase de renacimiento. En la<br \/>\netapa precedente de negociaci\u00f3n, se hab\u00eda mostrado dispuesta a \u00abconsagrar su vida\u00bb a lo que se le<br \/>\n\u00abexigiera\u00bb para curar el planeta. Pero cuando lleg\u00f3 el renacimiento, descubri\u00f3 que \u00abexigirle consagrar su<br \/>\nvida\u00bb era pedirle que abandonara el miedo que hab\u00eda en su interior. Equival\u00eda a decir: \u00abDios, s\u00e1lvame la<br \/>\nvida, y yo la ofrecer\u00e9 para salvar el planeta\u00bb.<br \/>\nEn el renacimiento, encontr\u00f3 un firme compromiso para curarse primero a s\u00ed misma y luego el planeta. As\u00ed<br \/>\nes como funciona. La curaci\u00f3n empieza en uno mismo y luego se extiende hologr\u00e1ficamente por el resto de<br \/>\nla vida en el planeta. Al curarse uno mismo, se cura el planeta. Tales compromisos emanaron de su amor.<br \/>\nKaren sent\u00eda que la experiencia completa de la curaci\u00f3n la ayudaba a concentrarse en lo que quer\u00eda y deb\u00eda<br \/>\nhacer luego en su vida:<\/p>\n<p>El resultado de la operaci\u00f3n fue que me compromet\u00ed m\u00e1s firmemente en ese sentido. Abandon\u00e9 ese<br \/>\ncompromiso queriendo dedicar mi vida a un servicio, pero ya no me parec\u00eda la forma negativa de la<br \/>\nnegociaci\u00f3n. Lo que m\u00e1s me excita es ayudar a los sanadores a encontrar su forma \u00fanica de curaci\u00f3n. Creo<br \/>\nque una fase muy importante consiste en ver qui\u00e9n soy y asumir un mayor nivel de responsabilidad sobre m\u00ed<br \/>\nmisma.<\/p>\n<p>La s\u00e9ptima fase de la curaci\u00f3n: Creaci\u00f3n de una nueva vida<\/p>\n<p>Todas las \u00e1reas de su vida se ver\u00e1n afectadas en cuanto usted avance hacia la curaci\u00f3n. Muchas \u00e1reas de<br \/>\ncambios y oportunidades que ha anhelado, y que estaban bloqueadas o parec\u00edan inalcanzables, se abrir\u00e1n a<br \/>\nusted. Vivir\u00e1 m\u00e1s honestamente consigo mismo y encontrar\u00e1 nuevas \u00e1reas de autoaceptaci\u00f3n que fue<br \/>\nincapaz de mantener en usted anteriormente. Descubrir\u00e1 en su interior m\u00e1s humildad, fe, verdad y amor<br \/>\npropio. Esos cambios internos conllevar\u00e1n autom\u00e1ticamente cambios externos. \u00c9stos saldr\u00e1n de su fuerza<br \/>\ncreativa y se extender\u00e1n hologr\u00e1ficamente por su vida. Atraer\u00e1 a nuevos amigos. Cambiar\u00e1 de profesi\u00f3n, o<br \/>\ncambiar\u00e1 la actitud con que afrontaba su trabajo. Incluso podr\u00eda desplazarse a un nuevo domicilio. Todos<br \/>\nestos cambios son muy comunes despu\u00e9s de completarse una curaci\u00f3n. La vida de Bette ha cambiado<br \/>\nespectacularmente. En el momento de escribir estas l\u00edneas, ya han pasado dos a\u00f1os desde su operaci\u00f3n. En el<br \/>\nprimer a\u00f1o, dedic\u00f3 la mayor parte del tiempo cur\u00e1ndose y reorient\u00e1ndose hacia su nueva actitud respecto a la<br \/>\nvida. Buena parte de su miedo se ha extinguido. Durante el proceso curativo, Bette hab\u00eda relacionado el miedo<br \/>\nirracional a que le cortaran la cabeza con una vida anterior en Francia, donde hab\u00eda sido guillotinada. Claro que<br \/>\nesto no puede demostrarse, pero el hecho de abrirse a esa posibilidad y aceptar los sentimientos resultantes<br \/>\ndisolvi\u00f3 su miedo en buena medida. Durante el a\u00f1o de adaptaci\u00f3n interna, la vida personal de Bette empez\u00f3 a<br \/>\nllenarse. Su relaci\u00f3n con su marido se estrech\u00f3. Su vida sexual se torn\u00f3 m\u00e1s activa. A una edad tan madura<br \/>\ncomo los sesenta y siete a\u00f1os, afirma que su vida sexual es m\u00e1s satisfactoria que nunca. Su marido est\u00e1<br \/>\nencantado.<br \/>\nUnos dos a\u00f1os despu\u00e9s de la operaci\u00f3n, en 1990, Bette inici\u00f3 su actividad curativa. Al principio ten\u00eda pocos<br \/>\nclientes, pero el n\u00famero ascendi\u00f3 lentamente. Tras su intervenci\u00f3n, cit\u00e9 a Bette para la reanudaci\u00f3n de la<br \/>\nentrevista anterior. Le pregunt\u00e9 sobre los cambios en su vida que se hab\u00edan producido a ra\u00edz de la operaci\u00f3n, y<br \/>\nc\u00f3mo le iba en su pr\u00e1ctica curativa.<br \/>\nElla me dijo:<\/p>\n<p>Tuve que superar ese miedo atroz a morir. Todo ten\u00eda relaci\u00f3n a esa vida anterior en la que me cortaron la<br \/>\ncabeza en la guillotina. Ahora he superado ese terror. He reunido m\u00e1s fuerza, y puedo soportarlo mucho mejor.<br \/>\nCuando estaba preparada para ayudar a los dem\u00e1s, empezaron a pedirme ayuda. Ahora salen de debajo de<br \/>\nlas piedras. Tan pronto como ayudo a una persona, aparecen uno o dos amigos suyos pidi\u00e9ndome ayuda.<br \/>\nMi actividad art\u00edstica ha pasado a un segundo plano; ya no tengo tiempo para eso. Pero ha cambiado de<br \/>\ncar\u00e1cter. Mis cuadros se han vuelto mucho m\u00e1s espirituales. Todo posee una dimensi\u00f3n nueva. Es como si, al<br \/>\naliviarme el cuello, me hubieran quitado otra capa del&#8230; -\u00bfc\u00f3mo lo llama usted?-, del velo que envuelve mi<br \/>\nn\u00facleo. Estoy en una dimensi\u00f3n totalmente distinta. Mi vida ha cambiado, todo est\u00e1 empezando a encajar. Creo<br \/>\nque lo m\u00e1s fascinante es que estoy empezando a saber por qu\u00e9 estoy aqu\u00ed: curarme a m\u00ed misma y a los<br \/>\ndem\u00e1s, ayudar a otras personas a ponerse bien. Antes cre\u00eda que hab\u00eda muchos l\u00edmites, y ahora me parece que<br \/>\nlos l\u00edmites han desaparecido. No hay fronteras. Considero que me corresponde ayudar a los dem\u00e1s a darse<br \/>\ncuenta de que no tienen limitaciones.<br \/>\nTambi\u00e9n la vida de Karen ha cambiado, pero de un modo distinto. Ella y su marido decidieron poner fin a su<br \/>\nejercicio terap\u00e9utico en el distrito de Washington, D.C. y trasladarse a una zona monta\u00f1osa de Colorado.<br \/>\nDestinaron mucho tiempo a despedirse de sus amigos, con quienes hab\u00edan compartido quince a\u00f1os, vendieron<br \/>\nla casa y se marcharon. Pasaron los meses de invierno en Colorado meditando, leyendo y siendo de un modo<br \/>\nque no hab\u00edan podido disfrutar en su atareada vida en el Este. Al cabo de un a\u00f1o de ensue\u00f1o personal interno,<br \/>\nKaren ha reanudado su actividad como terapeuta en Colorado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS SIETE FASES DE LA CURACI\u00d3N LAS SIETE FASES DE LA CURACI\u00d3N Observando a las personas durante el proceso curativo, comprob\u00e9 que este proceso no equivale nunca a una curva&hellip; <a href=\"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/5682\/\" class=\"apace-readmore-link\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5682"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5682"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5682\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vivesur.com\/wpblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}