Jan 162018
 

Código de Conducta para un discípulo del Espíritu Santo


1.- Deber estar siempre consciente de que aspiras a la más absoluta expresión de Dios, consagrando todo tu ser y servicio a dicho fin, según está muy bien expresado en el Primer Mandamiento.
2.- Aprende la lección de la inofensividad. Ni en palabra, ni en pensamiento ni en sentimiento has de hacerle mal a ninguna parte de la vida. Date cuenta de que las acciones físicas violentas no son otra cosa que la más pequeña expresión dañina del pecado.
3.-No agites el mar emocional de tu hermano, ya sea inadvertida o deliberadamente. Date cuenta de que la tormenta a la que sometes su espíritu, tarde o temprano fluirá por las orillas de tu propia corriente de vida, más bien trae la tranquilidad a la vida y sé como el salmista que muy hábilmente lo expresó diciendo: “Sé un bálsamo sobre las aguas turbulentas”
4.- Desasóciate a ti mismo del engaño personal. Nunca dejes que la auto-justificación revele que amas más a tu ego que ala Armonía Universal. Si estás en lo cierto, no es necesario decírselo a nadie, si estás equivocado, ora por el perdón. Si observas a tu propio ego, encontrarás las maneras crecientes de la indignación, que en la sutilidad de las sombras del Camino de la Rectitud, no es otra cosa que el “fariseismo”.
5.- Camina gentilmente por el Universo, sabiendo que el cuerpo es el templo donde mora el Espíritu Santo, que trae Paz e Iluminación a todas las partes de la vida. Mantén tu templo en condiciones limpias y respetables, para que en él pueda habitar el Espíritu de la Verdad. Respeta y honra, con digna gentileza, a todos los demás templos, sabiendo que, muchas veces, dentro de un tosco exterior, arde en su interior una Gran Llama.
6.-Cuando estés delante de la naturaleza, absorbe las bellezas y regalos de su Reino con gentil gratitud. No la profanes con pensamiento o emociones viles; tampoco con actos que la despojen de su belleza virginal.
7.-No te formes opiniones de los demás, ni las digas, a menos que se te invite hacerlo y hazlo después de orar y pedir guía silenciosamente .
8.- Habla solo cuando Dios escoja decir algo a través de ti, si no es así permanece pacíficamente en silencio.
9.- Convierte tu vida en el ritual del cumplimiento de las Leyes Divinas, de forma tan discreta que nadie sepa que aspiras a la Divinidad, no sea por esa soberbia, alguna voluntad exterior dirija su fuerza para apartarte de tu servicio.
10.- Permite que tu corazón sea una canción de agradecimiento por haber escogido expandir las Fronteras del más Alto Reino Espiritual de la vida, bajo cuyo cuidado estamos.
11.-Permanece siempre alerta, para expandir el Reino del Padre de toda vida, usando las facultades y los regalos que Él te ha prestado.
12.- No reclames nada para ti, ni poderes ni principados, así como no reclamas el aire que respiras o el Sol. Úsalos libremente, sabiendo que todo pertenece a Dios.
13.- Sé prudente al hablar o al actuar, pero hazlo siempre con la dignidad que acompaña a la Presencia del Dios vivo que mora dentro del Templo.
14.-Coloca constantemente todas las facultades de tu ser y todas cualidades de tu naturaleza, a los pies del Poder Divino, especialmente cuando estés tratando de hacerle manifestar la Perfección a alguien que está angustiado.
15.- Haz que tus características sean la humildad, la mansedumbre y el servicio amoroso, pero no permitas que la impresión de humildad sea tomada erradamente por letargo. El sirviente del señor, al igual que el Sol de los Cielos, está en eterna vigilia, derramando constantemente los regalos que particularmente tiene a su cuidado.

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